Basta de malgastar dinero en suplementos de vitaminas y minerales

Basta de malgastar dinero en suplementos de vitaminas y minerales

Un editorial y dos artículos recientes publicados en Annals of Internal Medicine abordan el papel de los suplementos vitamínicos y minerales en la prevención primaria y secundaria de enfermedades crónicas.

En el primero, Fortmann y colaboradores [1] revisan varios ensayos con más de 450.000 participantes y concluyen que no hay evidencia clara de un efecto beneficioso de los suplementos vitamínicos en la mortalidad por cualquier causa, la enfermedad cardiovascular o el cáncer.

En el segundo, Grodstein y colaboradores [2] evaluaron la eficacia de un multivitamínico diario para prevenir el deterioro cognitivo entre 5.947 hombres de 65 años o más. Tras 12 años de seguimiento, no hubo diferencias entre el multivitamínico y el placebo en el rendimiento cognitivo general.

En tercer lugar, Lamas y colaboradores [3] evaluaron los beneficios potenciales de dosis altas de multivitamínicos en 1.708 hombres y mujeres con un infarto anterior de miocardio. Tras un seguimiento medio de 4,6 años, no hubo diferencias significativas en eventos cardiovasculares recurrentes en comparación con placebo.

Otras revisiones y guías que han estudiado el papel de los suplementos vitamínicos y minerales en prevención primaria o secundaria de enfermedades crónicas han encontrado, de forma consistente, resultados nulos o posibles daños. La vitamina D, sin embargo, es un área abierta de investigación, particularmente en personas deficientes de esta vitamina.

A pesar de esta evidencia, el consumo de suplementos multivitamínicos muestra un incremento constante en EE.UU. y en algunos países europeos y la industria de los suplementos continúa creciendo, alcanzando en EE.UU. los 28 mil millones de dólares en ventas anuales en 2010.

El mensaje que se deriva es sencillo. Aunque la evidencia disponible no descarta pequeños beneficios o daños -o grandes beneficios o daños- en un pequeño subgrupo de la población, el caso está cerrado: complementar la dieta de adultos en buen estado de nutrición con (la mayoría de) minerales o suplementos vitamínicos no tiene ningún beneficio claro o incluso podrían ser perjudiciales. Estas vitaminas no deberían ser utilizadas para la prevención de enfermedades crónicas. ¡Ya está bien!

Nuestra opinión

A partir de que en los años noventa se publicaran estudios que sugerían que el consumo de vitaminas antioxidantes podía tener efectos antienvejecimiento y, más tarde, otros que aportaban datos sobre efectos protectores en las enfermedades crónicas e incluso el cáncer, se multiplicaron en las farmacias de todo el mundo multitud de preparados vitamínicos y minerales, algunos de ellos con megadosis, que tuvieron una gran acogida en la población. Sin embargo, cada vez son más los estudios que alertan de la falta de beneficios de estos productos e incluso de sus riesgos.

No todos los países consumen suplementos en la misma proporción. En un sondeo internacional realizado por The Nielsen Company en 2009, EE.UU. sería el país con un mayor consumo diario (44%), mientras que en Europa se consumen diariamente por un 30%. España e Italia están por debajo de los países de su entorno con tan sólo un 13% de consumo diario en los participantes del estudio.

En valores absolutos, el consumo de suplementos vitamínicos en España en 2008 fue de más de 4 millones de envases, lo que tuvo un coste de más de 27 millones de euros. Mayoritariamente, este consumo se asoció a conductas y estilos de vida más saludables (deportistas, dietas de adelgazamiento, etc). Las motivaciones de los españoles participantes en el sondeo de Nielsen fueron ayudar al sistema inmune (40%), llevar una dieta equilibrada (27%), prescripción sanitaria (24%), prevenir enfermedades (23%), entre otras.

Estos datos contrastan con los resultados de las campañas sanitarias realizadas en muchos países europeos y en España desde hace años para fomentar el consumo de frutas y verduras entre la población general, ya que sabemos que dicho consumo aún sigue por debajo de los 600 g/día que recomienda la OMS. Además, según la Encuesta Nacional de Salud de España 2011-12, casi la mitad de la población reconoce no consumirlas a diario.

Es posible que ayudara a ello una estrategia institucional de incorporar a los consumidores habituales de suplementos vitamínicos a su sustitución por fruta y verdura, una elección menos costosa y más saludable, ya que al contrario que con los suplementos vitamínicos, el consumo de fruta y verdura sí que parece asociarse a una menor mortalidad, fundamentalmente cardiovascular (Leenders y cols. Fruit and Vegetable Consumption and Mortality: European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition, 2013; ver también Evidencias – El consumo de frutas y verduras reduce el riesgo de mortalidad) y, posiblemente, a un menor riesgo de presentación de determinados cánceres (también en: estudio EPIC).

Resumiendo, la forma más segura y sana de consumir vitaminas y minerales es en los alimentos, sobre todo en las frutas y verduras. Los suplementos debemos reservarlos solo en los casos absolutamente necesarios, fundamentalmente cuando exista déficit de los mismos.

Entradas recientes

Introduce un término de búsqueda